Gracias a unos quejidos dentro del camión de la basura fueron rescatados por estos héroes

Da igual el tipo de trabajo que poseas, o cuánto ganes en ese empleo, siempre el destino te va a poner sorpresas en él para hacerte salir de la rutina y poner a prueba tu humanidad, de esta forma como le pasó a este conjunto de recolectores de basura.

En Montevideo, capital de Uruguay, los trabajadores del aseo urbano de la municipalidad, realizaban su labor día tras día como algún otra noche; oséa, agarrar las bolsas de basura de las calles y contenedores para llevarlos al camión y luego trasladarlo hasta el vertedero de basura.

Ya cuando los trabajadores llegaron al vertedero de basura, comenzaron a escuchar un sonido muy extraño que llega desde dentro del camión. De manera rápida todo el conjunto de recolectores comenzó a sacar las bolsas y a romperlas con sus manos o palas para ofrecer con el origen de esos chicos quejidos.

Luego de una extendida búsqueda, se supo el origen de los sonidos, tenía que ver con una cachorrita. Uno de ellos la tomó y la puso lejos de la basura. Los recolectores le daban aliento e intentaban tranquilizar a la perrita con sus voces, pero la cachorra se encontraba evidentemente asustada por estar en ese lugar.

No se tiene iniciativa del tiempo que estuvo dentro del camión y bastante menos de quién la puso dentro de una bolsa de basura como si fuera un desperdicio. “Hoy nos ganamos el cielo en mi laburo (trabajo), abrimos un camión lleno de basura porque escuchábamos llorar un perrito adentro, surgió de nuevo”, escribió Fernando, uno de los trabajadores del aseo urbano de la Municipalidad de Montevideo que asistió a salvar a la perrita que estaba cercada de basura.

Fernando divulgó el vídeo en su cuenta de Twitter, sin imaginar la receptividad que iba a tener. Su tuit llegó a tener bastante más de 45 mil retuits y 100 mil me agrada, además de cientos de comentarios de personas agradeciendo su hermosa tarea, y motivados en entender bastante más de la criatura.

Horas luego, Fernando escribió y divulgó numerosas imágenes bastante más de la perrita. Todo el grupo de trabajadores la bañaron, la acobijaron y la colocaron en una caja para que terminara de pasar el día. En el final de la día laboral, uno de sus camaradas de trabajo se llevó a la perrita a su casa como mascota y obsequio para su hija.

En este momento, la perrita se llama Luna y está adaptándose a su nuevo lugar de vida que le da bastante amor. Por su lado, Fernando y todo su conjunto de trabajo se consideran ídolos en las comunidades por tener un corazón tan noble y juntar sus fuerzas para socorrer una vida indefensa.