“Engañé a mi esposo y nunca fui más feliz”: Madre de 32 años recurrió a la infidelidad para devolverle a su vida el romance

Una mujer de Camberra, Australia, llamada Layla, confesó en una entrevista privada, no sentirse culpable por engañar a su marido. Ella afirma que la infidelidad le devolvió la vida a su infeliz matrimonio. Hoy te contamos su historia.

Hoy en día, Layla es una exitosa profesional, casada y con hijos. Hace 10 años se casó enamorada de su esposo, pero como suele suceder en muchas relaciones, el interés por los placeres de la cama comenzó a mermar.

Ella confiesa que al principio, ella y su marido se amaban con pasión. Luego, la responsabilidad de los hijos, el empleo y la falta de tiempo, poco a poco fueron apagando la llama del amor. Ella se sentía culpable por lo que estaba sucediendo, así que decidió hacer un último intento.

Para su sorpresa, su esposo no estaba interesado en ella. Incluso, él mismo le confesó que estaba cansado de tener relaciones. Layla amaba a su esposo y no se explicaba lo que estaba sucediendo. Por el bienestar de los niños, ambos han decidido continuar con su matrimonio, tratándose como un par de viejos amigos.

Con el tiempo, Layla comenzó a sentirse sola y extrañaba el placer de compartir caricias en una cama. Por eso, visitó el website “Ashley Madison”, que fue diseñado para personas casadas que quieren tener una aventura.

Allí conoció a dos hombres maravillosos, con los cuales salió un par de veces, pero todo terminó allí. Nada sucedió. Parecía que el destino de Layla era continuar sola y mantener un matrimonio fingido.

Un día conoció a Jamie y su vida cambió para siempre. Él es un hombre casado, cuya vida de pareja es igual a la de Layla. Compartiendo sus penas, ambos lograron establecer un vínculo. Primero comenzaron con encuentros casuales hasta que después comenzaron una relación.

Ahora se ven todas las semanas y aprovechan cualquier momento a solas para compartir el placer que les han negado sus respectivas parejas. Hoy en día, Layla y Jamie siguen engañando a sus cónyuges y no se arrepienten de ello.

Layla confiesa que ahora que es infiel a su marido, ella puede mirarlo a los ojos sin sentir resentimiento. Todo su odio y su frustración se quedan en la cama. Ella asegura que la comunicación entre ella y su marido es más fluida que nunca.

Seguramente Layla se siente muy confiada por ahora, pero no podemos ni imaginarnos cómo se sentirá cuando la descubran. ¿Qué pensarán su esposo, sus padres y sus hijos? ¿Cómo afectará esto su reputación y su carrera profesional?

Es muy cierto el dicho que dice: “Si juegas con fuego, te quemas”. Layla está jugando con fuego y si las cosas se salen de control, su vida podría terminar en llamas.